Jun 03

La política local no da tregua. Lejos de trabajar por los ciudadanos, nos encontramos cada día en los medios de comunicación: nuevas querellas, continuos reproches, amenazas de ir a los tribunales; todo menos dedicarse al 100% a solucionar los problemas de los ciudadanos de Benidorm. Parece que el único objetivo sigue siendo el de saldar deudas políticas entre ambos rivales. Los méritos de unos y otros siguen cosechando saldos negativos desde la moción de censura. La nueva mayoría, que empezó con muchas ganas, se ha ido desvaneciendo poco a poco y la oposición sigue igual, intentando desgastar a su enemigo electoralmente y con el handicap de la guerra que se mantiene dentro de su propio partido local. De esta manera los votantes ven cada día con menos claridad cuál es la opción “peor” de cara a las elecciones del próximo año. La realidad es que las posibilidades de momento no dan las garantías suficientes como para pensar que pueden cambiar este panorama tan desolador. Los ciudadanos necesitan una alternativa distinta, formada con gente nueva, con una mentalidad al margen de lo conocido hasta ahora y que genere una ilusión perdida desde hace mucho tiempo. Una alternativa fuera del poder municipal, pero al mismo tiempo, con una fuerza suficiente para obligar a los partidos mayoritarios a entenderse, a gestionar bien los recursos municipales e incluso a tomar decisiones impopulares o incluso políticamente incorrectas pero a su vez necesarias para el futuro y el buen funcionamiento de la ciudad. Una alternativa que no se deba a presiones ni de Alicante, ni de Valencia ni de Madrid; donde no importe la fecha de caducidad del político de turno, pero con tiempo suficiente para posicionar como mínimo los cimientos de una nueva forma de hacer política, y además, que se preocupe única y exclusivamente de los ciudadanos. No es imposible teniendo en cuenta que “Todo es posible en Benidorm”
J. Balastegui


 

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