Autónomos contra las cuerdas en tiempos de crisis

 

La falta de liquidez, los impagados y las crecientes dificultades para obtener financiación están avocando a la quiebra a muchos trabajadores por cuenta propia

El dato es tan escalofriante como verídico: más de 300 autónomos se quedan sin trabajo diariamente en España, engordando las listas del paro y, para mayor desgracia, sin derecho a cobrar el subsidio por desempleo. La crisis afecta y machaca a un sector que genera nada menos que el veinte por ciento del Producto Interior Bruto (P.I.B.) y que supone el dieciocho por ciento del empleo en España.

¿Ayudas? De momento los autónomos deben conformarse con más promesas que ayudas. Es cierto que a partir de 2010 la cosa cambiará, pero la crisis ya está aquí y las ayudas a corto plazo están en el aire. Urge inyectar liquidez para seguir financiando el trabajo de los autónomos, urgen medidas fiscales que les permitan hacer frente a la crisis con menos ahogos y, además, es importante combatir la economía sumergida que empieza a crecer desmesuradamente afectando sobre manera al sector.

Cuando termine el presente ejercicio 2008, en España habrá 80.000 trabajadores autónomos menos, profesionales que se habrán sumado a las listas del paro por no poder mantener su actividad al no encontrar soluciones para enfrentar la crisis. Con la financiación restringida al máximo, con un descenso sin precedentes del consumo, con el incremento permanente de los impagados y haciendo frente a la competencia desleal, son cada día más los autónomos que se ven obligados a detener su actividad porque no pueden hacer frente a los gastos.

Pagarés con lejanas fechas de vencimiento y cada vez más de ellos devueltos, negativas en los bancos para ampliar las pólizas de crédito o las líneas de descuento, implacables plazos en los pagos de las obligaciones contraídas, escasas posibilidades para invertir en la mejora del negocio o actividad y, por si fuera poco, un descenso brutal del consumo que lleva a muchos al desempleo y a otros muchos a buscarse la vida al margen de la legalidad en el ámbito de la economía sumergida. La crisis afecta de forma especialmente sangrante al sector de los autónomos, mucho más desprotegido que el trabajador por cuenta ajena, y que además de autoempleo genera también empleo para muchos.

De los más de 3.300.000 autónomos españoles, el cincuenta por ciento son profesionales independientes, pero hay un treinta por ciento que da trabajo a un número de entre 2 y cinco personas en su pequeña empresa. Esto da muestra de la importancia de un sector que se encuentra completamente desprotegido frente a la crisis y para el que, hasta la fecha, las ayudas se están traduciendo en “minucias” o en simples “buenas palabras”.

Economía sumergida

El aumento del paro en todos los frentes, tanto trabajadores por cuenta ajena como autónomos, está provocando un incremento peligroso de la economía sumergida que, inevitablemente, se convierte en una competencia desleal para los trabajadores y autónomos que pagan sus cuotas a la seguridad social y sus impuestos.

Según los datos que manejan las asociaciones de ámbito nacional, la economía sumergida se ha disparado hasta alcanzar, en función de las fuentes que se consulten, una cuota de entre el 22 y el 30 por ciento, cuando durante los años de bonanza económica se cifraba entre el 7 y el 12 por ciento. Este incremento de la economía sumergida se traduce, pare mejor comprensión, en que aproximadamente un millón de personas trabajan en estas condiciones, sin estar dados de alta en la seguridad social y cobrando por su trabajo “en dinero B”.

De ese millón de personas, aproximadamente el 60 por ciento eran trabajadores asalariados que ahora están en paro; un veinte por ciento son trabajadores en activo que realizan trabajos extra fuera de su horario laboral para obtener un sobresueldo; y un 8 por ciento son autónomos que han cesado su actividad pero siguen realizando trabajos esporádicos para intentar sobrevivir. La economía sumergida se centra en sectores derivados de la construcción, la educación, actividades sociales, transporte ligero y profesionales liberales.

Es cierto que hay mucha gente que no tiene otra forma para subsistir que recurrir a la economía sumergida, pero no menos cierto es que su incremento desmesurado supone una grave competencia desleal para el sector de los autónomos, que provoca un descenso de la productividad entre quienes trabajan de forma legal y que, en consecuencia, contribuye de forma directa a la destrucción de empleo en dicho sector.

Medidas urgentes

La principal necesidad que tienen en estos momentos los autónomos españoles y las microrempresas es la inyección de liquidez. La financiación bancaria es una necesidad poco menos que imprescindible para que los autónomos puedan desarrollar su actividad, con lo que es vital adoptar medidas que permitan seguir invirtiendo en el tejido productivo de los autónomos, un sector que genera el 18% del empleo nacional.

Si bien resultan favorables algunas de las medidas que se han adoptado hasta la fecha, como el fondo de 30.000 millones de euros, y algunas otras pendientes de plasmar formalmente, lo cierto es que la única forma de frenar la vorágine de destrucción de empleo en el sector de los autónomos es adoptar un conjunto de medidas dirigidas directamente a permitir la financiación del sector.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Autónomos españolas (ATA), Lorenzo Amor, manifestó recientemente que habría que contemplar un paquete de medidas que alivien algunas de las restricciones de liquidez de las entidades financieras, con el objeto de inyectar, con urgencia, crédito a los emprendedores. Según Lorenzo Amor una de las posibilidades más viables sería insuflar liquidez a través del ICO y potenciar la apertura de líneas de crédito.

Lo cierto es que las medidas tardan en llegar, a menos a pie de calle, donde hacen falta, y sigue creciendo el número de autónomos que cesa su actividad, que se va al paro, que se queda sin ingresos y que hace aún mas gorda esta crisis. Los daños llegan demasiado rápido y, por desgracia, las ayudas van demasiado despacio y llegarán demasiado tarde para muchos.

LOS DATOS

• En España hay más de 3,3 millones de autónomos. Alicante cuenta con más de 125.000.

• Los Autónomos aportan el 20% del P.I.B. español.

• En lo que va de 2008, se quedan en paro una media de más de 300 autónomos al día.

• La falta de financiación está ahogando el tejido productivo de autónomos y PYMEs.

• El aumento de la economía sumergida produce una importante competencia desleal.

PRINCIPALES NECESIDADES

• Los autónomos necesitan con urgencia medidas que favorezcan la disposición de liquidez y la financiación de sus negocios.

• Urgen apoyos fiscales para fomentar la contratación y reducciones en impuestos como el de sociedades, que actualmente se sitúa en el 30%.

• Combatir la economía sumergida para evitar que esta propicie una mayor destrucción de empleo entre el sector de los autónomos.

• Es vital que los autónomos tengan, en el futuro, acceso al subsidio por desempleo.