C. BRUGAL EN EL AYUNTAMIENTO

Se han acabado las fiestas patronales de Benidorm. Numerosos han sido los actos realizados, pero por destacar uno curioso, el del lunes por la noche, que a la misma hora que Hombres G habia un concierto en la plaza del Ayuntamiento patrocinado por la bebida BRUGAL, vamos que hasta en las fiestas nos lo recuerdan. Bromas aparte y tras mucha alegría y diversión comienza a partir de ahora una época dura para muchos ciudadanos de Benidorm. El cierre de hoteles, bares, comercios etc… provocará que muchos trabajadores y autónomos pasen a engrosar la ya maltrecha lista del paro, unos con subsidios pero otros muchos sin él.
Mientras tanto los políticos (con sueldo fijo) se van a dedicar de aquí hasta mayo a lo único que les importa en este momento: buscar la manera de derrotar al contrario y conseguir el sillón del poder.
Esta clase política se está deslegitimando día a día, para representar a unos ciudadanos irritados, desmotivados y cansados de los desatinos continuos a que nos tienen acostumbrados. Pero lo más triste es que no hay perspectivas de que esto pueda cambiar para mejorar.
La realidad es que también los ciudadanos somos responsables, en parte, de esta situación, nos hemos convertido en votantes sumisos donde el “miedo” a hablar sobre lo que pensamos, a discrepar con otras ideas, e incluso a que puedan tomar “nota” y se tomen posibles represalias que pudieran afectar a la vida profesional o incluso personal, dejan a merced de una casta política que en la mayoría de las ocasiones no está a la altura de lo que se merece Benidorm. Por eso, es hora de pasar a la acción y demostrarles que los que tienen que estar” preocupados” son ellos y no el resto de ciudadanos, porque gracias a la democracia, (no a la ley electoral actual) podemos sacarlos de los sillones, aunque sea cada 4 años.
La opción ciudadana que nos queda es la unión de todos aquellos que desean cambiar la forma de hacer política en nuestra ciudad, trabajando todos unidos, con sentido común, coherencia y sobre todo buscando recuperar una relación civilizada y comprometida entre el gobierno y la oposición, haciéndoles ver que aquí, ambos tienen el cometido de trabajar por y para esta ciudad y que hay que olvidarse de rencillas y odios entre ambos, por que eso nos llevaría siempre al fracaso de todo un pueblo que no quiere perder la esperanza de que algún día vean a sus políticos como sus verdaderos Mesías.
Termino con una frase de Rambam, teólogo judío de la Edad Media: “Yo creo con fe absoluta en la llegada del Mesías, aunque tardare, con todo lo esperaré cualquier día”. Esperemos que sea para mayo de 2011.

J. Balastegui