Cara a cara con Espido Freire y Javier Sierra

Erudita Comunicación inicia en Benidorm una serie de encuentros con la cultura como protagonista

Un cara a cara sin la barrera del papel, un autor frente a un máximo de 25 personas interesadas en aprender, una iniciativa que busca acercar la cultura a los interesados en ella, poner en contacto a diversas personas con pasiones comunes por la literatura, el arte y la gastronomía. Todo ello en el marco del hotel Asia Gardens, que parece un trozo de Tailandia perdido en Benidorm, en un aula que es un espacio de intercambio. Erudita Comunicación organizó el pasado fin de semana “Los sentidos del arte”, un encuentro con los escritores Espido Freire y Javier Sierra, además del sumiller Francisco Cano, en el que hubo una cata técnica de vino y maridaje, así como dos charlas sobre los cuentos clásicos y los secretos de cuadros, caso de “La última cena” de Leonardo da Vinci y “Las meninas” de Velázquez.
Sierra explicó en su intervención que el arte no fue arte en el mundo antiguo, sino un instrumento de comunicación y que la gente se acercaba a él por lo que comunicaba, de hecho “Las meninas”, que se llamó hasta el siglo XIX “La familia de Felipe IV”, era un talismán astrológico para proteger la fecundidad de Mariana de Austria. Por su parte, Freire, autora del Premio Planeta 1999 “Melocotones helados” y que ultima nuevo libro de cuentos, argumentó que los cuentos de hadas son modelos para las sociedades, porque establecen pautas de actuación, lecciones de cómo sobrevivir en una sociedad dura y ofreció a los presentes una nueva lectura de los cuentos de hadas, eliminando el velo de lo cursi y los detalles edulcorados tipo Disney y concluyendo que, al final, la bruja debe morir.
Benidorm, ciudad de contrastes
Ambos escritores ya conocían Benidorm de anteriores conferencias. Si para Javier Sierra, autor de novelas como “La dama azul” o “Las puertas templarias”, Benidorm es “como la ciudad del fin del mundo, una ciudad de contrastes, un trozo de Manhattan del que me maravillan sus torres, me siento como Blasco Ibáñez llegando a Nueva York”, Espido Freire encuentra “belleza donde otros sólo ven aglomeración de edificios, porque la realidad no está hecho sólo de extremos y tópicos”.