EL IMSERSO

Quizá el factor “IMSERSO” haya sido uno de los factores más devastadores para la imagen de Benidorm. Si antes Benidorm era sinónimo de juventud y suecas, desde que empezara a funcionar el IMSERSO lo es de “los pajaritos” y de la tercera edad, como bien nos recuerdan a menudo comentarios en series y otros programas de televisión. Este año, el Ministerio de Asuntos Sociales lanzó el globo sonda de que reduciría las 200.000 plazas que incrementó el año pasado, y esta noticia ha provocado preocupación en el sector. El programa del Imserso, tal y como está organizado, es un negocio del que se benefician tres agencias que ostentan su monopolio – y al que este año se añadirá EL Corte Inglés que siempre se jactó de no contratar con el Imserso – y algunos hoteles de tres y cuatro estrellas que son los que pueden acceder, quedando el resto de alojamientos claramente perjudicados por no poder competir con sus precios subvencionados. Lo cierto es que la Administración, a través del programa Imserso ha creado tal dependencia en los hoteles que éstos han anulado su capacidad de ocupar sus establecimientos sin contar con “Papá Estado”.

En Benidorm no deberíamos preocuparnos; es más, muchos agentes de viajes piensan que la supresión del Imserso en Benidorm sería positivo para la ciudad. Primero, porque las empresas de Benidorm están preparadas para organizar y competir con precios de “guerra”; y segundo, porque el tirón que tiene Benidorm, haría que nuestros turistas mayores contrataran Benidorm, aunque tuvieran que pagar un poco más. Benidorm, como el resto de destinos de costa en invierno tiene sol, playa y buen clima, pero sin embargo cuenta con un factor de diferenciación único con lo que, hoy por hoy, es imposible competir, y es el factor ambiente. Mientras que el resto de destinos se convierten en auténticos cementerios cuando cae la noche, Benidorm, tanto de día como de noche, mantiene sus comercios, bares, restaurantes y otros locales de ocio abiertos, lo que le otorga un ambiente magnífico, y eso hay que pagarlo. No puede costar lo mismo Benidorm que Gandía (con todos mis respetos).
Muchas voces reclaman que se modifique el Imserso y que manteniendo las subvenciones a nuestros mayores, éstos puedan elegir: destino, agencia de viajes, transporte y hotel. Todos saldríamos ganando.

El Mirador