El personaje de la semana – Juan Benítez Díaz, gerente de la empresa Manjares de la Huerta

“La crisis no es buena para nadie, pero hay que mirar por la calidad”

Nacido en Extremadura hace 63 años, y criado en Madrid, Juan Benítez llegó a Benidorm hace casi ocho años para pasar un puente. El azar hizo que al final se quedara, dejando a su familia y su negocio de siempre, que delegó en su hijo. En Benidorm echó el resto e invirtió en varios negocios. Hoy es el gerente de “Manjares de la huerta”.
¿Cuál es la historia de su llegada y residencia?
Mi hermana tiene aquí un apartamento, y en un determinado momento se lo pedí para venirme un puente, para descansar, sin compañía. Pero el primer día que llegué conocí una mujer, para mi sorpresa, y desde entonces estuve tres años viniendo cada fin de semana a verla hasta que eché el resto y me vine. Luego la historia no funcionó, y yo, que tengo mi familia, mis nietos, mi negocio en Madrid, me quedé igualmente.
¿Benidorm divide el corazón para quien llega de fuera?
Sí, Benidorm cala, sobre todo cuando se conoce en profundidad, algo que he tenido suerte de hacer con buenos amigos. Además está su clima, la calidad de vida que ofrece, la luz…
Y los negocios, ¿Cuántos ha emprendido?
Sí (sonríe). Primero puse la franquicia “La Tienda del Abuelo”, tipo ortopedia, pero tuve que cerrarla. Después una empresa para distribuir fruta de cuarta gama (verduras cortadas y preparadas para uso industrial), pero la creé antes de tiempo y se paralizó. Y luego hice lo que siempre recomendó mi padre: Haz lo que conoces. Y monté dos fruterías de venta directa al público. Una en la calle Maravall y al poco, otra en el pasaje Santa Rita. Con la segunda llegó el caos, al no encontrar un buen profesional en quien delegar, y cambié a la venta al por mayor con “Manjares de la huerta” en la Lonja de Benidorm.
Vaya, usted no se da por vencido fácilmente…
(Ríe) Mi hijo, que lleva mi negocio en Madrid, siempre me dice que nos hubiera salido mejor si me hubiera venido sólo a pasear…
Y esos manjares, ¿cómo los vende?
De forma profesional: la única manera en que sé hacer las cosas. Buena calidad sin encarecer los precios, y dando un trato muy personal al cliente, el que dan las empresas familiares que supervisan con cuidado el producto.
¿Y la crisis?
La crisis no es buena para nadie y menos para este negocio, pues hace que la gente busque peores calidades buscando abaratar el precio, pero hay que mirar por la calidad, por el futuro.
¿Dónde ubica el suyo?
Pues no lo sé. Me acuerdo de Madrid pero también me da pena dejar Benidorm. Ya veremos. Después de una vida dedicada a un negocio en la misma ciudad, vivir la aventura de Benidorm me permite el lujo de dejarme llevar.

Raquel López