El personaje de la semana – Juan Orquín

Juan Orquín, propietario del restaurante La Portuguesa

“En mis recuerdos me llevo un tiempo en el que los políticos tenían otra manera de pensar”

Nacido en Benidorm hace 65 años, Juan Orquín abrió el restaurante La Portuguesa, en el Castillo hace casi tres décadas, tras formarse en la rama de la hostelería en el Reino Unido y trabajar 14 años como director de hotel. Su establecimiento toma nombre del origen de su madre y de su mujer, Lili. Desde los 80 La Portuguesa fue lugar de paso y reposte de artistas y políticos. A algunos, como los ediles socialistas que vivieron la moción de censura de Zaplana, también asiduo al lugar, se les terminó conociendo incluso como “el grupo de la Portuguesa”.

Su restaurante, plagado de fotos del pasado pesquero de Benidorm, le muestran con atunes inmensos, ¿pescaba usted a lo grande?
Pesqué y pesco por placer, aunque sí pesqué algunos atunes de gran tamaño, cuando estaba permitido, no como ahora que sólo dejan a los que cogen grandes cantidades. Lo hacíamos con “filero”, una técnica antigua que utilizaba un capazo grande con 800 metros de hilo dentro y un anzuelo a la punta. El cebo eran las cajas de sardinas que íbamos tirando. Luego lo cocinábamos, como ahora hago con la melva, como si fuera en conserva.

¿Y le gustaba a las personalidades que pasaban por aquí?
¡Les gustaba y les gusta! Como anécdota le contaré que Úrsula Andress, cuando comió aquí con Jesús del Pozo y otros artistas, formando parte del jurado del Festival de la Canción, le gustó tanto que al irse me pidió que le pusiera algo en un tarro para llevárselo.

¿Echa de menos aquella época de trasiego de artistas y políticos?
La echo mucho de menos. Venía el ex presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, cuando estaba en el Ayuntamiento, con algunos concejales. Se sentaban en aquella mesa, y en la de al lado, los socialistas Miguel Mozo, Ismael Esteve, Rafa Balongo… (sus ojos se humedecen) … en los plenos se decían de todo, pero al acabar, venían a comer y terminaban dándose un abrazo de despedida.

Los políticos de entonces ¿eran distintos a los de ahora?
En mis recuerdos me llevo un tiempo en el que los políticos tenían otra manera de pensar diferente, parecía que las cosas salían mejor, con mucho menos presupuesto. Hoy te subes al Bali, miras alrededor, y no entiendes como el Ayuntamiento está endeudado con todo lo que se ha hecho.

¿Y a usted, cómo le va?
Como a todos, aguantando la crisis. La gente que venía dos o tres veces a la semana viene una. Los turistas que son pensionistas no entran, y el trabajo ha bajado más de un 50%, mientras los impuestos cada vez son más caros. Pero ahí estamos, esperando que llegue un cambio para bien, y para todos.

¿Qué le da fuerzas para seguir dando la talla?
Mi mujer, a la que conocí en Portugal visitando a mis abuelos. “La Portuguesa” es como un barco y ella es el patrón, la que prepara, la que guisa, la que lo lleva.

Raquel lópez