ago 05

No se si será el calor, mi tensión baja, o ver a la “Vicevoge” hacer el gesto mafioso de cortar el cuello, pero últimamente las cosas de mi ciudad, me producen mareo, vértigo y ganas de tirar el desayuno por el conducto por el que lo ingerí.

Los tránsfugas son declarados oficialmente eso, tránsfugas, que es como si alguien certificara que mi pie, es efectivamente un pie. Ganas de perder el tiempo. El tránsfuga cabecilla, en funciones de alcalde, quita hierro a la
cuestión, echando estiércol. La perla no tiene desperdicio, los tránsfugas son tránsfugas porque les convenció, animó
y facilitó, nada menos que la presidenta del partido al que le iban a robar la poltrona. Si fuera una opereta, batiría el record de aplausos en la Scala de Milán.

Si la denuncia es cierta, además de tránsfuga, desagradecido y soplón. ¿Dónde queda el honor entre ladrones?
Si la denuncia es falsa, a los tribunales Sra. Presidenta, de lo contrario si Ud. llega a ser candidata a la alcaldía, cada
calle de Benidorm se convertirá para Ud., en un valle plagado de francotiradoresde miradas acusatorias, y quizás hasta despierte las conciencias adormiladas de mis vecinos, y se lo pensarán dos veces al depositar la papeleta en las
urnas.

En ambos casos, es aplicable la máxima que mi hermano, gran jugador de mus, y mejor persona, me enseño
hace ya mucho tiempo. La primera regla y mas importante del mus es “jugar y perder, pagar y callar”

Iñigo Martín-Santos


 

Diseño por Chart Consulting