La crisis del Mercado Inmobiliario, cómo sobrevivirla

 

Hay síntomas de recuperación en el mercado, aunque con lentitud

EL SALÓN INMOBILIARIO DE MADRID 27 AL 30 DE MAYO EN IFEMA

Durante estos cuatro días el SIMA tomará el pulso al mercado y medirá el estado de salud de las comercializadoras de viviendas y el interés que despertará hoy por hoy los potenciales compradores.

En la edición pasada la afluencia de visitantes fue masiva mas de 150.000 personas visitaron la feria. Este año se volverán a dar cita promotoras, inmobiliarias, instituciones públicas y llama la atención la participación de más de 23 países.

Benidorm, una ciudad que no asiste a este gran evento, pierde la oportunidad de transmitir el valor seguro que significa esta ciudad cuando uno invierte en ella.

El Mirador lo hará dentro de nuestros medios para que la gente siga VIENDO el potencial de nuestro Benidorm.

Es un hecho, la crisis económica es mundial y ha llegado a todos los rincones del planeta y está afectando todos los ámbitos y sectores económicos, incluyendo, desde luego, el sector inmobiliario. Sin embargo, así como son variadas las causas del entorno económico que estamos experimentando, también existen varios factores a considerar que dejan ver una luz al final del túnel, por más pequeña que sea. Analicemos primero las causas principales de esta crisis inmobiliaria.

De inicio podemos señalar como principal culpable el colapso de las hipotecas en los Estados Unidos. También según Zapatero, las llamadas hipotecas subprime, orientadas a clientes con escasa solvencia, por lo cual el riesgo de impago es mucho mayor al de cualquier otro crédito. Esto hizo accesible la compra-venta especulativa a mercados que normalmente no podrían ni siquiera adquirir una casa propia, mucho menos estar invirtiendo dinero que no tenían en bienes inmuebles. Además de que dicha especulación estuvo acompañada de un gran apalancamiento, esto es, con cargo a una nueva hipoteca, sin financiarse ambas operaciones mediante una hipoteca puente. Dicho en palabras más simples, los compradores invertían dinero imaginario esperando obtener ganancias reales. Este frenesí de inversión inmobiliaria conllevó a un incremento sin precedentes de la demanda, y por lógica, una elevación en los precios sobrevaluados, y por lo tanto, de la deuda. Lo cual, a su vez, trajo como consecuencia el crecimiento incontrolado de la oferta, causando el incremento de proyectos de construcción condominios, residenciales, casas, etc. Saturando el mercado con propiedades a precios sobre inflados e irreales y rebasando la demanda que anteriormente la superaba.

A estas causas podríamos añadir aún más, como la globalización que afecta no sólo el mercado inmobiliario, sino prácticamente todos los mercados, acabando con las pequeñas y medianas empresas que son engullidas por los grandes consorcios transnacionales. Y son estos mismos grandes consorcios quienes han saturado el mercado de artículos producidos en serie y en tal cantidad que han rebasado la demanda de los consumidores, a pesar de que se empeñan (y hasta cierto punto lo han logrado exitosamente) en convertirnos en una sociedad consumista y pragmática, donde sólo cuenta lo que tienes y cuánto tienes, comprando sin reparar, en si es necesario o no. Pero no es el tema de hoy.

Ahora analicemos los factores que nos pueden ayudar a sobrellevar la situación actual y lograr cruzar el túnel. No debemos olvidar un punto muy importante, que es que las bienes raíces siempre han sido, y seguirán siendo una buena inversión, por el simple hecho de ser un bien tangible y que no se deteriora con el tiempo (en el caso de los terrenos baldíos, pero inclusive aquellos con construcción si se les da el mantenimiento apropiado y mejoras), además de que la necesidad de vivienda sigue creciendo; y en el caso privilegiado de los que vivimos en zonas costeras, la cantidad de playas en el mundo es limitada, lo cual limita la oferta e incrementa la demanda. Sin importar la situación actual, el mercado inmobiliario siempre se recuperará, es cuestión de tiempo. El problema que nos debe interesar en realidad es CUANTO tiempo tardará esta recuperación y prepararnos para sobrellevar este período.

Por otro lado, siempre habrá compradores e inversionistas en busca de la mejor oportunidad, la mejor inversión, el mejor precio. Lo cual nos lleva a la más obvia y única solución posible a corto plazo, por más simple y trillada que parezca: bajar los precios de las propiedades, y quien los baje primero saldrá ganando a largo plazo, porque los precios inevitablemente tendrán que bajar y van a bajar. Y aquellos que hayan iniciado el descenso serán los que habrán tenido que bajar menos y tendrán la oportunidad de reinvertir su dinero, ya sea en otros mercados que se encuentren en un punto más bajo de la pendiente, o esperar a que bajen más los precios en su mismo mercado.

Es el momento de convencer a los vendedores, que de verdad quieran vender, de bajar los precios de sus propiedades considerablemente para atraer a nuevos inversionistas que están a la expectativa. Y así mismo, es el momento de echar mano de esa cartera de clientes inversionistas que están a la caza de una buena oportunidad, de un buen negocio, del mejor precio.

Es un momento duro, con pocos clientes, pero los que sepan manejar esta situación, no solo podrán sobrellevar la crisis, sino que hasta podrían salir beneficiados de ella.

Existen varios factores que dejan ver la luz al final del túnel

Siempre habrá compradores e inversionistas en busca de la mejor oportunidad

Los compradores invertían dinero imaginario esperando obtener ganancias reales

Una vez más Benidorm no asistirá a esta feria, El Mirador si lo hará

DATOS PARA ENTENDER ALGO LA CRISIS

• La revalorización de la vivienda en España entre 1997 y 2008 ha sido del 191% (Estados Unidos 85%).

• Entre 1998 y 2007 el parque de viviendas creció en 5,7 millones: el 30%, mientras que de 1996 a 2007 solo el 5%.

• En 2003 “The Economist” estimaba la sobrevaloración en España en el 52%.

• El sector inmobiliario generó cuantiosos ingresos fiscales para el sector público, a niveles nacional, autonómico y municipal. Por ejemplo en 2004 suponía el 60% del presupuesto de la ciudad de Valencia o el 50% de Madrid.

• La liberación del suelo en 1998, no hizo otra cosa que alimentar aún más la burbuja inmobiliaria.