LA LUNA ROJA DE LUIS LEANTE

El murciano Luis Leante trabaja como profesor de Latín en Alicante y acaba de publicar “La Luna roja” (Alfaguara). René Kuhnheim, un escritor frustrado cuyos esfuerzos por dejar atrás sus limitaciones han sido en vano, acude a la Universidad de Alicante para dar una charla sobre el escritor turco Emin Kemal, con quien mantuvo una estrecha relación de amistad y de cuya obra es traductor. Pronto sucede algo inesperado y René se encuentra de nuevo en la encrucijada de visitar al escritor, que lleva una vida retirada en la ciudad, una visita que lo cambiará todo.

-. Usted dijo que para un escritor lo más importante es lo que se queda fuera, lo que se poda de una frase. ¿Ha tenido que podar mucho de “La luna roja?

-. Sobre este asunto del estilo me parece que hay mucha confusión. Con frecuencia se confunde el estilo sencillo con el estilo plano y se suele alabar lo complejo, porque se considera más elaborado. Creo que esto sólo puede decirlo alguien que no ha intentado escribir en su vida. Cualquiera que tenga aficiones literarias sabe lo difícil que es despojar al lenguaje de ramas innecesarias. La escritura recargada, barroca, de frases largas, adjetivación abundante y sinónimos rebuscados es mucho más fácil que el lenguaje claro y directo. Si algo caracteriza a “La luna roja” es precisamente la poda. El primer borrador de la novela era casi el doble de extenso que el último. Y no modifiqué el argumento ni eliminé personajes. Por el camino quedaron cientos de adjetivos innecesarios, nexos subordinantes, reiteraciones, páginas enteras de diálogos y muchas palabras ambiguas y poco precisas.