La puntilla

LAS TREINTA MONEDAS

“Maestro, ¿de quién es Roma?, le preguntaba Lucilio a Séneca observando el atardecer sobre el Tíber.

– “Roma es de cada uno de los romanos, de todos o de ninguno”.

El derecho actual tienes sus fuentes en el derecho romano y España, al igual que Roma, es de cada uno de los españoles, de todos o de ninguno, y esto incluye cada centímetro cuadrado de nuestro pais. Por tanto, como cualquier bien con varios propietarios, no se puede vender, ceder, ni segregar sin consultar a cada uno de sus legitimos dueños.

El sentimiento de pertenencia a cualquier comunidad es libre y respetable, pero como también sentencio Séneca, “El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto”.

La tan manida “Tensión territorial” de España, se sustenta simplemente en olvidar esta obviedad, este pais tiene dueños. Sólo el pacato complejo de inferioridad en la legitimidad democrática ante los ” Super-progesistas” nacionalismos nos impide dejar claro ante cualquier intento de discutir la propiedad de nuestra tierra, que España no se negocia, y si hay que hacerlo, decidimos TODOS.

Este año se adelantó la Nochevieja, sonaron la doce campanadas desde Barcelona y a mí se me atragantaron las uvas. Doce editoriales sin piedad reclaman dignidad para Cataluña, eso sí, pasando por encima de la dignidad del Tribunal Constitucional y del resto de España. Doce periódicos escenifican esta última cena cual doce apóstoles, pero en esta iconografía de la nueva religión catalanista, los doce deberían llamarse Judas.

La publicidad institucional de sus periódicos está en juego, o sea las treinta monedas de oro.

Iñigo Martín-Santos