La puntilla – EL CANDIDATO DEL DESIERTO

Vuelve D. Manuel, como el almendro por Navidad. Regresa Catalán Chana, como en sus tiempos volvía la Selección de Fútbol cada cuatro años al Mundial, creyéndose importante y sin pasar de octavos. Puedo imaginarme al ilustrísimo exalcalde gastando kilos de “Neutrógena” para manos, preparando como buen profesional el continuo estrechamanos en el que va a convertir las inminentes fiestas patronales. No habrá evento ni manifestación cultural en el que el candidato Catalán no presente su bonhomía, su sonrisa y su mano abierta, siempre dispuesta al saludo cordial, a la charla amigable y al discurso programático. No habrá festero despistado ni corrillo futbolero que no termine escuchando lo mucho que esta ciudad necesita un cambio. Cambiar todo para que nada cambie. Don Manuel se presentó como se presentan lo buenos, con sus palmeros y pasamanos en pleno. Credenciales no le faltan, todo este lío de tránsfugas y no adscritos, lo vivió él, el primero. Desde aquellas fechas vive y no deja vivir con una sola idea, volver al consistorio para algo que no sea pagar el IBI. El candidato Catalán Chana nos quiere convencer de que las expectativas apuntan a uno o dos concejales -lo de bisagra es una profesión muy bien considerada en estos tiempos- pero sobrevuela la sensación de que esta película ya la hemos visto, o lo que es peor, nos han contado el final. Tengo la impresión de que el partido de D. Manuel Catalán Chana es como el desierto, hay quien lo describe muy bonito, pero nadie quiere estar allí mucho tiempo.

Iñigo Martín-Santos