La puntilla – INAUGURANDO QUE ES GERUNDIO

En una noche de insomnio, el Sr. Navarro, nuestro alcalde, releyendo a Maquiavelo, dió con una de sus aplastantes sentencias: “Todos ven lo que aparentas, pero pocos quién eres”. Dicho y hecho, mejor dicho, pensado y mandado. Si se trata de aparentar, lo mejor es colocar recordatorios en la mayor parte posible de la ciudad bajo su mando. Y qué mejor recordatorio que hermosas placas conmemorativas con su correspondiente boato de inauguración.
Poco importa, que los comerciantes, vivan entre la desesperación y el cabreo por la falta de iniciativas para activar la economía, que los usuarios del automóvil, se encuentren cada día acechados por esos secuestradores de coche con licencia oficial, denominados grua municipal, que el concejal de turismo vea reducido su presupuesto de promoción al nivel de mi comunidad de vecinos, que los ciudadanos vean con indignación, cómo con premeditación y alevosía se prepara la reintegración en las listas del PSOE del propio Navarro y sus tránsfugas. Da igual, colocando un montón de plaquitas, con su nombre bien legible, la fecha y la obra auspiciada, le corresponda
o no el merito de la misma, la apariencia de grandeza estará asegurada. Como el “otro” que vivía inaugurando pantanos. Pero la estrategia puede tener una falla: tanta placa colocada, tanto bombo y platillo, tanta ineficacia consumada, puede alargar el recuerdo de un Alcalde, que de otro modo, salvo por la forma de llegar al consistorio, pasaría sin pena ni gloria por la historia de la ciudad. El Sr. Navarro debe tener presente que no todo recuerdo es necesariamente positivo, y que si terminó de releer a Maquiavelo, sabrá que “Nuevos beneficios nunca borran viejas ofensas”.
Iñigo Martín-Santos