Las cartulinas de colores de Ximo Abadía

El autor debuta en el mundo editorial con una novela gráfica

El joven artista Ximo Abadía Pérez pasó su infancia leyendo tebeos franceses, de superhéroes americanos y revistas underground españolas como el Víbora. En 2001 marchó a Madrid, donde estudió Educación Física y pasó 5 años dibujando en las mesas de clase. En el último año de universidad, comienza a dibujar proyectos personales, publicando en modestos fanzines. Actualmente vive en Benidorm, trabaja como monitor en campamentos, alternando trabajos de ilustración infantil y la carrera de Bellas Artes. Diábolo Ediciones está a punto de publicar su primera novela gráfica, “Cartulinas de colores”.

-. Como debutante en el cómic ¿qué chispazo creativo generó cartulinas de colores?

-. Cartulinas es autobiográfico. Nació siendo unas 10 páginas de una historia de un amor platónico que pasó en Madrid, el chispazo fue ella. Después fui desarrollando la historia, me dieron un premio en Mallorca por esas 10 páginas y luego se siguió desarrollando hasta ahora. Y ahí sigo.

-. ¿Qué originó que esta obra fuese plasmada en cómic y no en prosa o en otro género?

-. Siempre me ha gustado escribir y dibujar. Principalmente porque me gusta compaginar la parte gráfica con la literaria y, en cierta manera, el cómic es la que mejor se adaptaba. No me planteé utilizar otro género.

-. ¿Qué dificultades encontraste para editar la novela gráfica?

-. Las dificultades propias de ser un autor novel, nadie te conoce, paciencia y probando. Hoy en día es bastante complicado publicar en España y hay mucho nivel, por lo que es bastante difícil encontrar una editorial que dé oportunidades a jóvenes autores nacionales. Y ahí apareció Diábolo.

-. ¿Qué te trajo a Benidorm?, ¿qué sensaciones plásticas te suscita la ciudad?

-. Yo me he criado en Benidorm, mi familia es de aquí. Estuve 8 años estudiando en Madrid, pero al final era muy difícil mantenerme ahí, además de que se echa de menos el clima, así que me vine para tener más tiempo para dibujar y ahora vivo en una huerta en el campo. Como sensación plástica, principalmente por el clima, el campo y la playa, se trabaja muy bien.