Mover el dinero

Es lo único que puede arrojar algo de esperanza para afrontar esta crisis económica, que nos azota en forma de recesión consolidada, de paro disparado, de morosidad creciente, de desconfianza casi plena, de incertidumbre más que excesiva.

Y los bancos son quienes tienen la llave, pero la mayoría se aferran a una maniquea prudencia, esa prudencia que no quisieron tener cuando daban un crédito a cualquiera y lo hacían con la misma soltura con que ahora niegan créditos a todo el mundo.

Pequeñas y grandes empresas sufren directamente los efectos de la desconfianza y la recesión. Cientos de miles de familias no tienen ingresos para hacer frente a sus deudas y no saben como van a subsistir. Cuanto más tiempo se tarde en abrir el crédito más grave será la crisis y más devastadoras sus consecuencias.

Impagados, retrasos de pago en empresas saneadas y plenamente solventes, incertidumbre a la hora de confiar en los acreedores, proveedores que no se fían y dejan de servir a determinados clientes, etc, etc. Y mientras los empresarios buscan liquidez para mantener sus empresas a flote, para no tener que despedir a nadie y para poder pagar a todo el mundo, la mayoría de los bancos no abren el grifo y cierran filas en torno a sus recursos para seguir dando beneficios. ¿No creen que es inadmisible?