Opinión

OTRA VEZ LAS ESTADISTICAS

Contaba Gila en una de sus geniales historias que cuando nació, su padre se puso muy contento ya que llevaba más de un año sin aparecer por casa.

Algo parecido me sucedió cuando, recién pasada la Semana Santa, me desayuné con una noticia aparecida en El Diario de Radio Sirena que decía que Benidorm había registrado una ocupación de más del noventa por ciento.

Como habrán imaginado, me puse muy contento; tanto, que quise compartir mi felicidad con las agencias de viaje de Benidorm con las que trabajo -que son casi todas- y con un par de hoteleros amigos porque, al parecer tampoco ellos se habían enterado. Lo que no decía la noticia es si ese noventa y pico por ciento se refería a la ocupación media de toda la semana, de cuatro días, de tres días, del Sábado Santo o era la suma de la ocupación de todos los días, si se contaba el IMSERSO o los extranjeros a los que no se les suele repercutir incrementos en los precios por este concepto, de los hoteles cerrados, de porcentaje de reservas por Internet, etcétera.

Mi alborozo alcanzó su clímax cuando seguí leyendo la noticia de dicho diario, y apareció nuestro Alcalde manifestando que nuestra ocupación había sido hasta ocho puntos más alta que en 2008 o 2007. Tiré de hemeroteca y descubrí entonces que la noticia del noventa y tantos por ciento era errónea, que habíamos tenido “overbooking”, pues el año pasado o el anterior se dijo que habíamos alcanzado la plena ocupación.

En estado de nirvana y transido de felicidad me dirigí a mi empresa y, ¡Oh, sorpresa!, la máxima ocupación la alcancé el sábado y fue de un 73% y entonces me llamaron las agencias y ese par de hoteleros amigos y me manifestaron sentirse contrariados, abatidos y deprimidos tras haber descubierto también la realidad.

Me congratuló mucho la eficacia de nuestros funcionarios de turismo, por la celeridad con la que habían elaborado sus estadísticas de ocupación. Imagino que habrían trabajado sin aliento todos los días, incluido los festivos, para ofrecer datos tan afinados, actualizados y fidedignos.

Cierto es que, días antes del Jueves Santo, la Concejalía de Turismo realizó un sondeo entre los hoteles sobre su expectativa de ocupación y que éstos, entre los que me incluyo, confiamos en que el buen tiempo pronosticado y las reservas de última hora contribuirían a aumentar dicha expectativa, cosa que no sucedió, y que las agencias de viajes recibieron todos los días -incluso el Sábado Santo- ofertas por parte de los hoteles, lo que demuestra la falsedad en los datos de ocupación. Aunque no soy amigo de sacar pecho y menos para exhibir medallas de hojalata o de latón, entiendo que forme parte de alguna estrategia marketiniana, no decir toda la verdad (que no es mentir) cuando ésta pueda causar algún daño social, pero de ahí a hacernos creer que vivimos en “Los mundos de Yupi”, va un trecho largo. Se puede quedar muy bien diciendo que hemos tenido una ocupación magnífica y todos los habríamos entendido, pero esto no es más que mi opinión.

El admirado Gila nos hablaba en clave de humor de una sociedad inocentona que rezumaba complejos y braceaba en un océano de apariencias, y nos reíamos, aunque fuera de nosotros mismos. Pero si Gila tuviera que retratar la España que vivimos y en la que Benidorm no es más que un reflejo, nos des…ternillaríamos, pero dudo que de risa; ¡qué se habían pensado!

Francisco Gascón