Opinión

COMPRAR CON HUMOR

Tengo que ir al supermercado y me preparo la lista de la compra para no perder mucho tiempo repasando estanterías. En mi lista de compra he apuntado seis productos, detergente, cereales, yogurt, leche, agua y pan. Todo lo que necesitaba en ese momento y es una compra sencilla por eso me apresuro en ir al supermercado antes de que cierren. La nueva dirección del supermercado ha introducido una gran variedad de productos para dar mejor servicio a los clientes del barrio y me pongo a buscar uno por uno los productos para mi cesta de compra.

Detergente: Empieza mi desesperación cuando encuentro el “Kalia Vanish Oxi Action Intelligence”, menos mal que llevo unas lecciones de inglés y adivino que esto sirve para lavar, pero hay dos opciones más agua fría y agua caliente, me decido por agua caliente y después otras dos opciones más, prendas delicadas o normal, decido normal y tengo otras dos opciones blanca o de color, me decido por el color y cuando veo otras dos opciones nuevas en mi desesperación cambio de estantería y compro jabón Lagarto de toda la vida.

Agua: Tengo claro que quiero agua sin gas y una garrafa de cinco litros. Pero la sorpresa me llega cuando encuentro muchas clases, una baja en sodio, otra ideal para el riñón, otra perfecta para mantener el peso ideal, otra es la mejor para el tránsito intestinal, otra es baja en Bicarbonatos (Co3H) y como el tiempo me apremia decido buscar la más barata. Creo que será buena para algo pero ni le miro la marca ni el precio, solo sé que será agua.

Leche: Aquí creía no tener problema porque busco leche y solo leche. En la estantería aparecen mil tetrabrik diferentes y encuentro las semi-desnatadas, y entonces me aparecen las opciones con soja, con calcio, con vitaminas, ….. ya no puedo más. No miro nada y simplemente tomo dos litros de la primera que encuentro y a la cesta.

Cereales: Sabía que tendría problemas, tengo que elegir con o sin chocolate, mueslis, con o sin azúcar añadido, especial celíacos, bajos en calorías, especial dietas….. en fin, decido coger el paquete más bonito y a la cesta.

Yogurt: Esto no es broma, encontré casi cuarenta clases de yogurt diferentes, con frutas del bosque, con sabores a todo lo imaginable del mundo, light , griegos, franceses, para beber, con textura fina, y otros con L-Casei inmunitas. Me decidí por este último porque decía que llevaba diez millones de L-Casei, y aunque no se lo que es L.Casei Dn114001, creo que por el precio que me costó son bastantes L.Casei.

Cuando solo me quedaba por comprar el pan, veo que dejan el supermercado a media luz porque era la hora de cierre y oigo por el altavoz una locución grabada avisando del cierre. Me acerco a caja para pagar y veo que ya no queda pan a la venta, pero en el cartel leo que había quince clases de pan disponibles, Integral, de semillas, chapata, baguette, casero, de maiz… etc.

Después de pagar me voy a casa, dejo la compra colocada y llamo al servicio de salud (SERVEI Valencia de Salut) para pedir una cita y le digo que necesito varias citas con los especialistas y se las enumero a la persona que me atiende pacientemente:

1- Psicólogo porque tengo un problema grave de decisión para escoger entre una cosa y otra.

2- Digestivo porque no se que yogurt le sentará bien a mi delicado estómago.

3- Renal porque necesito que me diga el agua que debo beber.

4- Cardiólogo para que me diga si mi corazón aguantará la próxima semana una lista de compras con diez artículos.