Opinión – CUATRO MILLONES Y MEDIO DE PARADOS

Dicen que España es un país demasiado grande para dejarlo caer y también demasiado grande para que pueda ser ayudado. Lo cierto es que la ayuda europea a Irlanda nos ha dejado tiritando. Parece mentira que un país con una riqueza natural tan inmensa como la que tiene España, se vea abocado a esta situación tan lamentable y que nos sonroja de vergüenza. Las causas: un gobierno de ineptos y manirrotos, una oposición de acoso y derribo y un grupo de nacionalistas de clan y tribu.
Como ciudadano de a pie, tengo la sensación de que nuestros políticos no se han creído lo de la crisis, ni lo del paro. Me viene a la cabeza aquella anécdota de María Antonieta en vísperas de la Revolución Francesa, cuando se le informó de que el pueblo no tenía pan, y ella, en su ignorancia, en la placidez de su mundo irreal, contestó que comieran bollos. El Gobierno no es consciente de la gravedad descomunal que es tener CUATRO MILLONES Y MEDIO DE PARADOS. Un país occidental, desarrollado y moderno, no puede mantener esa cifra sin que pase nada. No hace falta reunirse a estas alturas con cuarenta empresarios de alto estanding para que le digan a nuestro Presidente cómo se crea empleo, cualquier empresario en este país le daría unas cuantas recetas de cómo hacerlo sin canapés ni fotos, salvo que lo que se persiga sea esto último.
1. Ver que aspectos se pueden copiar de las legislaciones laborales de países como Holanda, Dinamarca, Alemania, etc,
2. La competitividad. España ha bajado del puesto 33 al 42 en el último año a nivel mundial (1º Suiza, 5º Alemania). Otro dato: España está en el puesto 115 de 134 en el indicador mundial de eficiencia del mercado de trabajo (Reino Unido 8º, Holanda 23º)
3. Quitarle impuestos al puesto de trabajo. Un ejemplo: el 32% que el empresario paga a la Seguridad Social por empleado (que realmente puede llegar al 40% o más) es una barbaridad que en nada contribuye a crear empleo. Revisar el impuesto de sociedades, uno de los más gravosos de Europa.
4. Control del absentismo laboral. España, con el 22%, lidera el ranking en Europa de personas que con razón o sin ella, no acuden a su puesto de trabajo, y por las que el empresario no deja de cotizar. Dar mayor protagonismo y poder a las mutuas.
5. Bajar los costes del despido implicaría una mayor rotación en los puestos de trabajo. ¿Cuántas pequeñas empresas no pueden despedir a un trabajador improductivo y sustituirlo por otro porque su indemnización les resulta inasumible? Buscar fórmula: Contrato indefinido y despido libre con todas las matizaciones que se le quieran dar.
6. Labor sindical participativa y no reivindicativa, como en Alemania. Algún día les hablaré de la labor sindical en el sector de hostelería de Andalucía. Para echarse a temblar. Regular el poder de los comités de empresa, auténticas lacras para la creación de empleo
7. Que la administración se implique de forma personalizada en las ideas de los emprendedores para la creación de empresas, facilitando trámites y ayudas.
8. La formación y el I+D+I, fundamentales para la competitividad de las empresas.
9. Que la Administración pague y pronto. ¡Cuántas empresas se descapitalizan y desaparecen por este motivo!
10. Acceso al crédito. Sin financiación no hay posibilidad de crecimiento.
11. Cultura empresarial. El empresario no es un tipo sin escrúpulos (que los hay) que goce despidiendo a la gente. Una empresa necesita a sus trabajadores para ser rentable, es decir, para ganar dinero y que un empresario gane dinero no es ningún pecado, o ¿es que hay todavía alguien que piense que sí?
Francisco Gascón Gamboa