Reflexiones de un autónomo – VIVIR POR REAL DECRETO

¡Qué más queréis de mí! Trabajo como un animal un montón de horas todos los días – algunas veces hasta sábados por la tarde y domingos – y tengo que darte la mitad de lo que gano; es decir, me paso seis meses al año trabajando para ti. Recaudo para ti un porcentaje de la nómina de mis trabajadores y de las facturas de alguno de mis proveedores para ingresártelo, cada tres meses, calentito en tu cuenta, en concepto de retenciones. Lo mismo hago con el IVA: yo se lo cargo y yo te lo ingreso, aunque no lo haya cobrado, paro da igual. Y hasta te anticipo parte de los beneficios del año que viene sin saber tan siquiera si los tendré. Encima, cuando eres tú quien me debe dinero a mí, tengo que esperar meses y meses y más meses; tantos, que tengo que recurrir a los bancos para que me adelanten lo que a ti tanto te cuesta pagarme, y el dinero no me lo dan gratis, que lo sepas, y últimamente ni me lo dan. A parte de todo, cuando alguien que trabaja conmigo o para mí, te debe dinero a ti, me escribes una carta diciéndome que le cobre yo tu deuda y te la ingrese en tu cuenta, bajo pena de sanción; y para más “inri”, a partir de enero de 2011 vas a dejar de escribirme: seré yo quien tenga que acudir a tu página web para ver si tienes que decirme algo o no, y si no lo hago, pasados diez días me tendré que dar por notificado, con todas las consecuencias. Y yo no podré decir que estaba de vacaciones, como haces tú, para no atenderme. Y no contento, me obligas a pagar una cuota mensual de 251 € a cambio de recibir una pensión de miseria para cuando me pueda jubilar, que esa es otra.
Me he quitado de mi cigarrito y de mi “carajillo” en el almuerzo, y procuro no coger la furgoneta más de lo debido para hacerte la puñeta, pero sé que si todos hacemos lo mismo, ya inventarás algo para sacarlo por otro sitio.
Pero sabes lo que te digo, que aunque me trates como a un esclavo, no lo soy: que un día, mi hija acabará su carrera y se marchará de este paraíso de mediocres, políticos (la mayoría mediocres) y enchufados (mediocres por definición), a otro país donde la tengan más en consideración, como ya han hecho 120.000 jóvenes en los últimos años; y yo también me iré, y será a un país – a ser posible fuera de esta Europa de burócratas – donde pueda seguir apretando tornillos – que es lo que me gusta – sin que a mí me aprieten las tuercas, como ya están haciendo muchos empresarios, que cierran y se van.
Te recuerdo que hay cuatro millones y medio de no contribuyentes y que todos los días cientos de empresas – de las que te nutres sin piedad – desaparecen, y que de persistir con esta actitud, tú y, lo que es peor, todos nos daremos la hostia P.A.D.R.E.

Francisco Gascón