TITULO EDITORIAL

El Mirador Pasó la huelga con el triunfo de una sociedad que defiende el derecho al trabajo como el derecho a la huelga, ambos igual de constitucionales El paripé montado por los sindicatos para salvar su imagen después de dos años bailándole el agua al gobierno socialista se cerró con una participación ridícula. A pesar de ello y como no podía ser de otra manera, no han tenido el decoro ni la vergüenza torera necesarios para admitir su fracaso inventándose un porcentaje de participación del 70%.
La sociedad española necesita sindicatos del siglo XXI: participativos (como en Alemania) y no reivindicativos; financiados por sus afiliados y no por todos los españoles vía Presupuestos Generales; sin ejércitos de liberados privilegiados; sin gorilas disfrazados de piquetes; con mayor sensibilidad hacia los que se quedan sin empleo y hacia los que lo buscan; con propuestas que no sean el inmovilismo y el decir que no a todo.
Los socialistas madrileños le dieron un bofetón a Rodríguez Zapatero en la cara de Trinidad Jiménez. No sé si los gritos de ¡presidente, presidente! proferidos a Tomás Gómez iban por Esperanza Aguirre o por el propio ZP. Como de costumbre el PP criticando las primarias socialistas. A ver cuando se dan cuenta que es mejor unas primarias que el dedo del líder señalando a su sucesor. ¿Son los socialistas madrileños unos contestatarios insolentes? O ¿Somos los españoles, socialistas o no, enemigos de que nos impongan a los líderes desde el poder del aparato?
Pasó con Almunia y con Bono. La gente quiere cambios y cuando le dan la oportunidad busca siempre una alternativa.
Y en Benidorm mientras tanto deshojando margaritas: Navarro si, Navarro no; Gema sí, Fenoll no, o sí. Se verá.