Turismo británico, quo vadis?

La zozobra en el sector hotelero genera inquietud a la espera de que la temporada alta maquille al alza la ocupación

 El Mirador
Si uno de cada dos turistas que llegan a Benidorm son británicos y el turismo británico comienza a dar síntomas de flaqueza, perdiéndose en 2009 unos 250.000 turistas (un 14%) y no dando evidencias de recuperación en 2010, el panorama no es nada halagüeño. Si a esto se le añade que la Conselleria de Turisme, cuando hace promoción en el Reino Unido, lo hace bajo una marca paraguas en lugar de decantarse por la marca Benidorm, la preocupación se convierte en algo comprensible. Salvo puentes festivos o fines de semana concretos, este 2010 está siendo peor que 2009, aunque la esperanza de un 2011 mejor insufla un aliento optimista. Es decir, inquietud e ilusión al mismo tiempo. O lo que es lo mismo, todo en manos de las reservas de última hora, cada vez más frecuentes, que puedan salvar el cuadre de cuentas y números.

La inquietud de 2010 convive con la
ilusión de 2011 y la incertidumbre de las
reservas de última hora, cada vez más
frecuentes en el sector

Lo que parece incontestable es que se han reducido los días de las estancias y que el turista británico, ahora más que nunca, mira dos veces su bolsillo antes de vaciarlo. De hecho, un 64% de los británicos reconoce que intenta viajar evitando la temporada alta según

los datos que maneja la Conselleria, lo que conlleva un pequeño ahorro en pernoctaciones. Sin embargo, éste sigue teniendo a Benidorm entre sus prioridades vacacionales por el ambiente lúdico que se respira en la localidad, los precios de la comida y la bebida, la oferta de entretenimiento existente, los restaurantes y su animada vida nocturna con 280 pubs tematizados de estilo inglés. Es decir, por ser un destino turístico asequible a todos los bolsillos, algo que le va como anillo al dedo al mercado británico, poco exigente y netamente emisor. También por tener la mejor calidad-precio posible.

Un descenso paulatino

El tipo del cambio libra-euro y la ligereza de la banca inglesa a la hora de conceder créditos con intereses bajos son otros factores que influyen en la recesión británica, pero que quedan fuera del alcance controlable de Benidorm al pertenecer a una coyuntura económica ajena. No obstante, sólo el 7% de los británicos sacrifican sus vacaciones ante una situación dineraria adversa.

Los datos de la patronal hotelera Hosbec indican que en la primera quincena de julio los británicos supusieron el 33’80% de los turistas en 2009 y en 2010 el 32’70%, algo lejos del 42’30 % de 2008 y del 42’70% de 2007. Estas cifras muestran un descenso paulatino a modo de ejemplo para el que por el momento no se ha hallado solución.