Un sector desprotegido

La falta de financiación y la competencia desleal son, probablemente, los dos problemas más importantes a los que deben hacer frente los más de tres millones de autónomos españoles desde que llegó la crisis. Y digo desde que llegó la crisis, y lo subrayo porque hay otros problemas que se arrastran desde antes y que son gravísimos, que tienen que ver con la desprotección del sector y que ahora se tornan en callejones sin salida ante la falta de trabajo.

Los autónomos, a día de hoy, no tienen derecho a paro si se quedan sin trabajo. Eso quiere decir que los 300 autónomos que cada día se apuntan en las listas de parados del INEM no tienen derecho a cobrar subsidio por desempleo y, por lo tanto, no tienen ingresos. Dicen que esto podría resolverse a partir de 2010, pero… ¿Qué pasa con los que se están quedando sin trabajo ahora?

Para frenar esta dinámica es necesario impulsar cauces financieros que permitan a los autónomos afrontar la crisis para evitar que cesen su actividad, que representa nada menos que el 20% del Producto Interior Bruto Español, así como aplicar de inmediato medidas fiscales que favorezcan dicha actividad. No hacerlo es contribuir a engordar una crisis en la que, de momento, sólo se está ayudando a los bancos, esos que ahora no ayudan… pero bien que aprietan.