VALOREMOS BENIDORM


Es la hora de hacer balance del verano 2010. Un periodo que, a priori, se veía muy pesimista, pero que al final no ha sido tan malo para algunos sectores como el hotelero o incluso para los apartamentos. Las cifras de ocupación han sido altas, no así las de rentabilidad. También es verdad, que para otros sectores como el comercio o la hostelería no han sido tan positivos y empeora aún más las cifras negativas del año en curso. El final de la temporada medirá la magnitud de los resultados negativos, con el previsible cierre de negocios y el consiguiente aumento del paro en nuestra ciudad. De todo esto se podrían sacar varias conclusiones: la primera; la gente tiene la necesidad de salir de vacaciones, éstas se han convertido en una necesidad imperiosa para la salud; la segunda, que los turistas se están acostumbrando a esperar las ofertas de última hora para poder ahorrar un dinero en unos tiempos de crisis, y aprovechándose en muchas ocasiones de la desesperación de los empresarios hoteleros cuya paciencia no es su virtud. Eso nos hace entrar en una espiral muy peligrosa para el futuro de Benidorm. Por una parte, por la imposibilidad de tener previsiones de ocupación con tiempo, también nos deja en un mal lugar con los clientes que contratan las vacaciones con mucha antelación pensando en que sacarán un mejor precio, cuando en realidad, es todo lo contrario. Lo aceptable seria hacer lo que hacen las compañías aéreas con los vuelos; es decir, cuanto más tarde reserves más caro pagas. Así no se castiga a los madrugadores que quieran pasar sus vacaciones en Benidorm y que adelantan un dinero a las empresas turísticas. La solución pasa por convencernos primero del buen producto que tenemos y segundo del tirón indiscutible que tiene Benidorm; ser valientes de una vez por todas y ofertar un precio rentable que sea competitivo, acorde con lo que se ofrece y que estoy convencido que no tendrá rival entre los destinos turísticos del mundo. Hay que eliminar ese rol del miedo a no llenar,que persigue a Benidorm y no asustarse por no llenar al 100%. A veces es mejor tener 300 clientes a 50 euros que no 400 a 30 euros. Seguro que se podrá dar mejor servicio y el cliente se encontrara más a gusto. Es otro concepto, otra etapa, aunque difícil de asumir, está probado que funciona en otras ciudades del mundo. Cuando uno tiene un producto de calidad que ofrecer y con un precio razonable, como es el caso de Benidorm, no puedes a las primeras de cambio regalarlo porque entras en una dinámica peligrosa que acaba con una bajada de precios eterna. Hay que empezar a enseñar a la gente que el que quiera un buen producto tiene que pagarlo. Un Mercedes no puede darse a precio de SEAT Ibiza y eso es lo que esta pasando muchas veces en Benidorm.

J. Balastegui